Lactancia Materna Artificial y Nutrición Emocional (II)

En La primera parte del post (Lactancia Artificial y Nutrición Emocional) y hablaba sobre el proceso que viven madre y bebé durante la lactancia materna artificial, comparándola con la natural.

Dejaba al final una serie de preguntas, que hoy busco responder.

“¿Cómo empecé, una vez tomada la decisión de alimentar con biberón a tener en cuenta sus necesidades emocionales y fisiológicas? ¿Qué dificultades, diferencias, similitudes o incongruencias me he encontrado? ¿Que ocurre con la nutrición no nutritiva? ¿Cómo me planteo este baile de dos a partir de ahora? ¿Existe la lactancia artificial prolongada?¿Cómo se deja el biberón de una forma amorosa?

Lactancia Materna Artificial y Nutrición Emocional (I)

NUESTRA LACTANCIA

Tras ese primer biberón, vinieron muchos otros. Lo importante es lo que sucedió en mi interior. Durante unos días (no recuerdo cuantos, menos de una semana) desconecté de las tomas. Daba el bibe, la mayoría de las veces, con el móvil en la mano, o viendo la tele. También con Alén sobre mis piernas, o en el carro… todos aquellas situaciones de las que hablaba en el post. Y por supuesto, otras personas le dieron el biberón. Mi relación con él cambió por completo, y por tanto esto afectó al vínculo. Yo estaba triste, pero “bien”. Hasta que un día, me derrumbé. Lloré, maldecí, y me di cuenta de que estaba muy dolida por el fracaso de nuestra lactancia. Estaba enfadada con el mundo, pero más adelante me di cuenta de que con quien más enfadada estaba era conmigo misma, Y lo más importante, una idea me vino con claridad: mi hijo era el mismo que hace unos días, y me necesitaba de igual manera. 

Ese fue el inicio del cambio, y así de una manera más o menos torpe, llena de emoción, hermosa y difícil a pasos iguales, comencé a retomar la responsabilidad de cubrir las necesidades emocionales de Alén.

Le daba el bibe con el pecho descubierto, le hablaba y acariciaba, procuraba evitar el móvil y la tele. Hacíamos piel con piel siempre que podía y le bañaba desnuda. 

Tenía a mano siempre un termo y la leche, para que la espera fuera la mínima. Preparaba de más y le daba hasta que él quería, sin pensar en si era poco o mucho. Y cuando él quería, sin reloj. Y solo yo le daba el biberón (de momento).

No fue todo de golpe. Lo primero fue recuperar ese contacto, esa presencia. Lo demás fue viniendo conforme pensaba cómo hacer aquello más fácil y amoroso para ambos.

Photo by Kelly Sikkema on Unsplash

PRIMERAS DIFICULTADES

Quizás al principio lo más difícil fue que me dejasen vivir mi duelo. De hecho estuve mucho tiempo llorando nuestra lactancia natural, (en este proceso hasta me plantee relactar)  porque el entorno no me permitía dar rienda suelta a mis emociones, sacarlas, compartirlas… El bibe era algo muy cómodo, yo ya no tenía dolores, y nadie entendía el drama. Mucho menos que anduviera dando biberón con las tetas al aire, claro.

Otro proceso importante fue olvidarme de la báscula y de las opiniones del pediatra y los demás. Alén fue sospechoso de tener entre otras cosas raquitismo y macrocefalia. Un día, gracias a un pediatra muy sensato que me dió una segunda opinión, decidí no acudir a la siguiente cita en el hospital y no volver a la farmacia. Desde entonces todo fue mucho mejor, empecé a confiar en nosotros. 

Decir que no. No, no le puedes dar el biberón, se lo doy yo.

SIMITILUDES CON LA LACTANCIA NATURAL

Al mirar hacia atrás, soy consciente de hasta qué punto este modo de dar el biberón tiene similitudes con la lactancia materna natural.  Ha pasado por todas las crisis de lactancia y la evolución de su sueño ha sido igual (no ha despertado menos o dormido más por tomar biberón).

Su relación con el bibe ha sido como con el pecho, más allá de la alimentación: cuando estaba enfermo, cuando se hacía mucho daño, cuando necesitaba contactar conmigo, repara el vínculo, sentirse seguro… Para conseguir la succión no nutritiva hacía pequeñas succiones o tenía la tetina en la boca. También ocurría esto las “malas” noches, aquellas que por crisis de lactancia o por la necesidad que fuera, estaba casi toda la noche con el bibe en la boca. Cuando me disponía a sacarlo, se despertaba , o lo mordía para que no lo hiciera. 

¿DIFERENCIAS?

Sobre los ocho meses  empecé a trabajar tres días por semana. Él se quedaba con mi madre y ella le daba el biberón. Su reacción hacia ella era muy similar: le tocaba el pelo, se tomaba su tiempo para tomar el bibe e incluso se dormía en sus brazos. Ahora tomaría otra decisión, no hubiera aceptado aquel contrato, no lo dejaría, aunque se que la relación que tenía con ella era de apego. ¿Si hubiera dado pecho habría sido igual? Nunca lo sabré. Pero desde ese momento, creo que lo dejé en muchas más ocasiones de las que lo hubiera dejado si le hubiera dado el pecho.

Photo by Laura Lee Moreau on Unsplash

LA INTRODUCCIÓN DE ALIMENTOS SÓLIDOS

El momento de empezar la alimentación complementaria fue más fácil de lo que había esperado. Y con fácil me refiero a que no sentí la presión que me había imaginado. Alén empezó a comer algo sobre los ocho meses, coincidiendo con el momento en el que aprendió a sentarse solo. Pero siempre el biberón fue su fuente principal de alimentación, y nunca se lo di con cereales. Esta comprensión del entorno cambió con el parón de los 12 meses, que en él fue muy acusado. Apenas probaba la comida, había días que solo tomaba biberón, y esto se extendió hasta casi los tres años. No fue una constante. Había días que comía algo, otros mucho, la mayoría poco o nada a excepción del  biberón. 

No sucumbir a la desconfianza, el miedo y la inseguridad fue difícil. Yo veía un niño sano, activo, pero el temor a la falta de hierro o algún nutriente fue en ocasiones muy grande. Siempre pensaba “si al menos tomase mi leche me sentiría más segura”.

Y realmente es que mi entorno no entendía como un niño pequeño podía seguir alimentándose con biberón, de igual modo que no entienden que lo haga de leche materna natural. Las sugerencias eran que se lo quitase, que le diera primero comida y después biberón, que le diera papillas…. Y nada de eso era lo que mi instinto me decía.

Sobre los dos años tuvo una gastroenteritis muy fuerte. Durante esas días solo admitía la leche vegetal, y con ella siguió el resto de su lactancia. Pero creo que esto sería otro tema.

SANAR LA LACTANCIA

Cuando ya creía que había aceptado el fin de la lactancia natural algo pasó. Me voy a remontar algo más atrás, sobre los 15 meses.  Le di a Alén un masaje terapéutico que había aprendido en la formación que cursaba en aquel entonces. Yo estaba sentada en el suelo y el de pie delante mía, ambos desnudos tras un baño. al terminar, pasó algo que aún me pone la piel de gallina. Empujó mis hombros y se echó sobre mi, tumbándome. Se colocó entre mis piernas, sobre mi pubis y fue subiendo hasta el pecho. Entonces se enganchó. Succionó torpemente unos segundos. Después permaneció algo más acariciandome, y se incorporó. Yo lloraba y el parecía no entender muy bien que había pasado. Fue algo muy animal y mágico. Parecía haber recordado su enganche espontáneo. 

Durante un tiempo no hubo más cambios, aunque alguna vez me chupaba cuando estábamos desnudos . Y entonces, sobre los 2 o 3 años, de forma más o menos constante, me pedía teta. La primera vez que lo hizo no sabía como reaccionar. Pero se la ofrecí. Se enganchaba a mi pecho y succionaba unos segundos. Luego decía “ya está” y seguía a los suyo. Lo hacía en cualquier situación. Y lo hizo hasta pasados los 4 años.

Aquello me volvió a traer una vez más tantas emociones…  Le conté cómo había dejado de darle pecho. Y le dije cuánto lo sentía. Le hablaba sobre cómo le daba teta aquellas primeras semanas. Me di cuenta de que no tenía sanada del todo aquella herida, y que el me ayudaba a cerrarla, y quizás estaba también sanando la suya propia.

Photo by Jenna Norman on Unsplash

Quedan un par de preguntas por responder, sobre Lactancia Materna Artificial Fisiológica Prolongada y sobre el fin de la misma

Me reservo esto para el siguiente post, pues ya nos hemos extendido mucho.

Solo me queda despedirme, no sin antes añadir, que lo que queda aquí recogido ha sido mi experiencia. La comparto con el ánimo de que a alguien pueda serle útil y que se alegre de encontrar, como a mí me habría gustado, a una mamá en esta situación.

Un abrazo, nos vemos en la siguiente entrada

Adela Sánchez

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s