¿Porqué lloras? ¡Si no me voy!

Una criatura explora un material tranquilo y concentrado. Su madre se levanta para coger una gasa del bolso de carro. La criatura la ve pasar y rompe a llorar angustiada.

Esta situación tiene muchas variables, pero siempre conlleva la misma base: la figura de apego se mueve de su sitio para ir hacia algún lugar y el bebé no es incluido en este proceso.

Es una situación muy normalizada en la que no solemos reparar. Puede que incluso le quitemos importancia, o que alguien tache a la criatura de tener “mamitis”.

Lo que observa el bebé es que su figura protectora se aleja. 

Su cerebro, aún con la parte reptiliana muy activa, entra en modo alarma, pues interpreta que solo o sola está en peligro.

Además, su Yo está en desarrollo y aún es un todo con su madre. Tampoco ha asimilado aún la permanencia del objeto, es un auténtico misterio que pasa con los objetos o las personas cuando no los ve. Así que si cerramos una puerta, además, no sabe si hemos desaparecido, ni si volveremos.

Fotógrafo: Filip Mroz

Esto se acentúa en caso de etapa o picos de ansiedad por separación, si se siente insegura o cansada, si está en un lugar desconocido, o si su necesidad de pasar tiempo con nosotras no está totalmente satisfecha por ejemplo.

Pero tampoco hace falta que desaparezcamos de su vista para que se sienta angustiada: puede pasar con un cambio de lugar dentro de la misma sala, porque al movernos, no sabe a dónde vamos, y una vez la alerta se ha instalado en el cerebro, puede necesitar contacto y reforzar el vínculo para sentirse seguro de nuevo.

La manera en que tratamos a las criaturas, les da información sobre cómo es el mundo, y sobre cómo les vemos nosotras. Informarle, tenerle en cuenta, como ser sintiente, receptivo y proactivo que es ahora mismo le devuelve una imagen de sí mismo positiva. Esto es básico para un desarrollo emocional y del yo sano y completo.

Además, nunca se nos ocurriría levantarnos de una mesa en la que estamos tomando café con unos amigos y marcharnos sin decir nada…

Fotografo: Sai de Silva

Si hablamos de niños digamos desde los dos años, la situación es la misma. Aunque empiecen a entender que cuando nos vamos volvemos, que no desaparecemos al entrar en el baño, o que al cambiar de sitio en la sala siguen estando seguros, el comunicarles lo que vamos a hacer les dice que los tenemos en cuenta y que los incluimos en nuestra cotidianidad. Les dice, que pueden estar tranquilos, ya que siempre les avisaremos si nos vamos a ir, nunca lo haremos en silencio.

¿Entonces, qué podemos hacer independientemente de la edad, además de empezar a tenerlos en cuenta? ¿Qué ocurre cuando a pesar de informar el bebé rompe a llorar cuando salimos por la puerta? ¿Cómo gestionamos ese duelo? Todo esto da para una nueva entrada 😀

Adela Sánchez

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s