Preparar el Ambiente para bebés que aún no se desplazan

He iniciado una Serie de post sobre cómo preparar el ambiente para el desarrollo motor, el juego y la actividad autónomos. En el primer post hablaba brevemente del cuerpo de la madre como primer ambiente para un desarrollo sano. Para mi además esto nos hace partir de que el ambiente físico va unido al emocional o psíquico. Es importante para mi tratar ambos. Hoy os traigo el siguiente:

El Suelo

Llega un momento, alrededor de los 3 meses, que comenzamos a ver que los movimientos reflejos de nuestros hijos e hijas se hacen más acentuados. Vemos también otros cambios, en su manera de mirar, en los sonidos que emiten… Sucede también que se muestran más activos sobre nuestro cuerpo. Este recoge sus movimientos, haciéndonos conscientes de su tensión, su relajación, y respondiendo con nuestra postura y nuestra propia tonicidad a las mismas. 

El suelo es el elemento básico de la pedagogía Pikler en lo que a ambiente físico o material se refiere. Es un momento delicado, pues es común que las familias piensen que “tiene que estar en el suelo” o bien “¿cómo lo voy a dejar en el suelo?”. Aquí se abre todo un abanico pensamientos, así que hoy me gustaría traer claridad sobre este momento concreto.

¿Por qué el suelo? 

Sobre una superficie firme, el cuerpo recibe una gran información sobre sí mismo en relación al ambiente. Es lo mismo que ocurre con el cuerpo de la madre, si. Pero el tipo de información que recibe, la respuesta a las tensiones, a los movimientos etc, es diferente. Sobre el suelo puede experimentar la expansión, contracción y relajación de sus músculos en relación a un límite físico que no absorbe los mismos en exceso, si no que le devuelve esta información. Sus movimientos pueden ser amplios y variados y su visión también se amplía (sin que se le coloque en una postura para la que no esté preparado o preparada). 

¿Cómo debe ser la superficie?

Firme, cálida, no acolchada. 

Si el suelo es de madera bastará con una colcha doblada por la mitad o una alfombra. Podéis poner encima una sábana para lavarla con facilidad. 

Si es de mármol podéis poner una alfombra con una colcha fina encima. 

Si es muy acolchada la información que le devolverá será “irreal”. No debe de hacerse daño, pero sí notar firmeza. 

No hay prisa.

¿Están sus necesidades cubiertas? Si tiene hambre, sueño, está intranquilo o necesita un cambio de pañal, dejarlo en el suelo es la última prioridad. 

Anticipa. Cuéntale que le vas a dejar en el suelo. La base es tenerlos en cuenta, estamos manejando el cuerpo de un ser humano receptivo y sensible. 

Cuida tus movimientos, hazlo de forma lenta, suave, y prolongando el contacto de tu cuerpo y el suyo. El gesto de separarlo de regazo y soltarlo es de suma importancia, pues como expliqué en el post anterior, estos movimientos le dan mucha información y pueden ser angustiosos. Más aún cuando se trata del cuerpo de la madre, pues en esta etapa, cuando aún somos una extensión el uno del otro, la sensación de separación puede ser similar a un dolor físico. 

¿Cómo se sitúa a la criatura?

Boca arriba siempre en esta etapa

Presencia

Es importante cuando se inicia esta separación que estemos presentes. Sin móvil. Que les miremos, les veamos de verdad. Es un momento maravilloso para aprender de sus gestos, para conocerlos.

¿Y si llora? 

En esta etapa el llanto indica que el estrés ya es alto, la observación nos permitirá adelantarnos. Vuelve a cogerle en brazos con suavidad, atiende a su sentir, revisa sus necesidades.  Si todo está bien, puedes esperar, reconectar e intentarlo cuando te sientas tranquila. Y si no lo vuelves a repetir ese día no pasa nada. No hay un horario que cumplir, ni han de estar un tiempo determinado, a excepción del que ellos y ellas quieran.

¿Lo cojo ya?

Hay muchas dudas sobre cuánto esperar, o si cogerlos. Es muy normal que las madres me pregunten a mi qué hacer. O que se lo pregunten a sí mismas y luego compartan este momento de duda cuando hablamos. Es una parte muy bella del acompañamiento indagar en estas dudas, pero sería muy largo recogerlo aquí ahora.

Permanecer

Una de las necesidades básicas es la de seguridad. Durante la primera infancia la seguridad se construye en base a las experiencias, y una de las situaciones en las que una criatura interpreta que está en peligro, es si nos alejamos de ella. Si las primeras veces que dejamos a nuestra hija en el suelo viven una experiencia angustiosa debemos entender que no quiera repetir la misma. 

Este debe de ser un proceso amable, basado en el disfrute, para ambos. Si sus necesidades están satisfechas la criatura se centrará en el aprendizaje, en la exploración. Aplazar su satisfacción no tiene sentido (esto merece otro post). 

El Movimiento Libre no es un método, es un cambio de mirada, hacia nuestros hijos e hijas, pero también hacia nosotras mismas. El preguntarnos, cuestionarnos y profundizar en nuestros procesos influirá en el modo en el que les acompañamos.

En el siguiente Post continuaremos con el suelo, hablando del resto del ambiente y de los materiales.

Gracias por acompañarme hasta aquí.

Adela Sánchez García.

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